INTERNET
¿El espacio germánico de Goethe o el espacio del MA del
jardín Zen oriental? [Entrevista a José
Ramón Alcalá]
Director del MIDE, Cuenca [ http://www.mide.uclm.es/]
Catedrático de Tecnologías Artísticas Facultad de Bellas
Artes de la UCLM.
Miembro del Foro de Expertos Art and Industry del Consejo
de Europa
Gracias por recibirme en tu casa. Me
alegra tener la posibilidad de hacerte algunas preguntas, en este caso,
en torno al arte digital, Internet y el papel del artista contemporáneo
en la sociedad. Esta conversación está dedicada, básicamente, a un
público de países latinoamericanos que, en casos como el de Chile, están
en pleno desarrollo tecnológico; países cuya realidad en este ámbito tú
ya conoces. Sabemos que recientemente has estado en Chile ¿Qué te ha
parecido Chile y cómo te recibieron?
La verdad es que yo creo que Chile ha conseguido recuperar mi
pasión por Latinoamérica. Yo he recorrido países como Brasil y México,
fundamentalmente, pero cuando llegue a Chile, realmente es cuando me
encontré con un país moderno, boyante, culto. y por supuesto, como
siempre, me recibieron maravillosamente, y ha sido como un flechazo. Yo
realmente estoy muy enamorado de Chile. Me encanta, me gusta, me gusta
la gente, me gusta las condiciones que hay ahora, me gusta la cultura
que se esta desarrollando, encontré gente muy preparada y luego una
conexión con lo hispano y concretamente con España muy directa y muy
afable y caliente. Entonces, es un país para mi que en estos momentos
realmente es el que más me atrae y más me apetece de Latinoamérica.
En cuanto a
las producciones y las reflexiones en torno al arte electrónico, me
gustaría que te refirieras a las herramientas y los elementos con los
que cuenta una artista digital cuando trabaja en la red de Internet. En
otras palabras ¿cómo es ese lenguaje con el que trabajamos y cuáles son
las características o condiciones que te parecen importantes a la hora
de enfrentar la red de Internet como plataforma para la creación?
Bueno, yo creo que habría que partir de un concepto básico:
Estar en la red significa estar virtualizado, por lo tanto pertenecer al
mundo de la inmaterialización de lo digital, y eso ya marca unas
condiciones de partida y de trabajo. Trabajar virtualmente no tiene nada
que ver con trabajar materialmente. Hemos tenido muchos siglos de
experiencia de lo que significa arte con objetos, desde los objetos,
arte en el espacio, pero si concebimos la red como un no lugar, donde
hay mucha información que fluctúa y que fluye, y esa información,
básicamente debido a su binarización, ha conseguido algo que para mi es
esencial, que es unir, hacer confluir todos los lenguajes, todos los
sistemas, todos los procesos que estábamos barajando anteriormente; por
lo tanto el texto, como palabra escrita, la palabra oral, la imagen
fija, la fotografía, la imagen dinámica,…todos esos elementos están
ahora funcionando dentro de una misma naturaleza, dentro de un mismo
soporte, es una reunión de lenguajes, y por lo tanto una reunión de
disciplinas que se dan desde –ahora ya da igual-, lo analógico, desde lo
lumínico, desde lo propiamente digital, hacia lo digital, hacia lo
inmaterial. Esta es una condición sine qua non , el artista cuando
trabaja y sabe que trabaja en un no lugar, en un espacio eléctrico,
concebido más bien como especie de MA psico-tecnológico del que habla
Derrick de Kerckhove , que como aquel espacio virtualizado,
tridimensionalizado, del que nos hablaba nuestra cultura de geometrías
euclinianas, de paredes, de soportes físicos. No, realmente ahora, el
trabajo parte en ese no lugar y además se beneficia de una serie de
condiciones que hasta ahora eran inéditas: interactividad, telemática,
todo lo que se refiere al feedback (o retroalimentación), es decir, son
condiciones nuevas, sumar también la aportación del cine y del video
como imagen dinámica, pero sobre todo, proceso, esto es, trabajar en la
red creo que debería plantear necesariamente la consideración de
parámetros como la interactivo, lo telemático, lo procesual, y con esas
condiciones tenemos, yo creo, que dibujada a la perfección la figura de
un nuevo artista, de un creador nuevo, de un creador que controla muchos
mas lenguajes, de un creador que sabe ser, sabe estar en el
espacio-no-lugar eléctrico, un creador que conoce y que vive el mundo
como algo transparente, en donde la comunicación fluye a tal velocidad
que hace que la comunicación sea ubicua y, por lo tanto, que configura
per se el dibujo de las condiciones para la creación contemporánea.
Has tocado el tema del artista y apreciaría que
habláramos de ello, sin embargo querría que, antes, me contaras ¿cómo
definirías la red de Internet?
Bueno, para mí la red Internet es algo muy complejo,
difícilmente operable, pero lo digo en primera persona, lo digo como
ser, como individuo perteneciente a una cultura occidental que parte de
una noción de espacio muy germánica, es decir, desde y con Goethe,
estamos definiendo ese espacio como una especie de caja escenografita
italiana vacía, dispuesta para ser llenada. Yo creo que eso es un
inconveniente tremendo para comprender y saber operar en el espacio de
la red. En mi paso por Japón, en mi estancia en el Art Lab como artista
residente durante año y medio a principios de la década de los 90, pude
comprender que era mucho fácil, asequible y comprensible trabajar en la
red para los orientales a partir de su filosofía; aquella que plantea el
espacio como un lugar activo lleno de vibraciones inestables, dispuestas
para ser modificadas con la simple presencia de algo que lo interrumpe o
con el simple abrir un elemento, y que por supuesto da como consecuencia
cultural el jardín zen que tanto admiro. Yo creo que un individuo que
pertenece a esa cultura y que define el espacio como tal, está muchísimo
mejor preparado para comprender qué significa red y que significa
Internet, porque pensemos que en estos momentos todo el pensamiento,
todo el conocimiento humano está en un espacio que no ocupa lugar, pero
que, sin embargo, su geometría viene definida por las conexiones nodales
de unas redes que estamos empezando a definir, a construir, a diseñar, y
que, por lo tanto -y esto nos lo explica muy bien piezas artistas tan
soberbias de browser art como puede ser el IP:3-, en el que la construcción de la arquitectura de un
espacio de la red, llamase un site, un website, llámese dominio, es ni
mas ni menos que el recorrido de nodo a nodo a través de trayectorias
que dibujan un mapa de relaciones cuya topografía es inédita. Yo creo
que eso marca la necesidad de la reconstrucción de una cartografía
nueva, a modo del Aleph borgesiano, que, de alguna manera, nos sitúa en
un plano cultural completamente distinto al que pudiera dar como
herencia la cultura occidental, que yo creo que en estos momentos, y a
pesar de ser la constructora de estas poderosas e inéditas herramientas,
no me parece que sea la cultura receptora o usuaria ideal de lo que esas
herramientas expresan como potencial. No es algo nuevo en la historia
del arte ni en la historia de la cultura, pensemos por ejemplo en que
Roma inventa la tecnología agrícola pero no tiene la mentalidad para
explotarla como tal, es decir, solo el barbarismo, es decir sólo la
invasión de los bárbaros con una cultura bárbara –entendido lo bárbaro
como aquello alejado diametralmente del soporte grecorromano-, permite
el desarrollo eficaz, 100% de la tecnología agrícola. De esta manera, yo
pienso que en estos momentos la cultura informática está totalmente
dominada por el pensamiento hegemónico anglosajón, y ese pensamiento
anglosajón ha construido herramientas pero que, sin embargo, están
taradas en cuanto a su explotación porque necesitan una visión cultural
completamente diferente para ser explotadas, y aquí es donde yo deseaba
explicar las enormes diferencias existentes entre el concepto de espacio
germánico que nos propone Goethe y el espacio del MA psicotecnológico
que proviene del jardín zen oriental. Entonces, yo lo enfoco de esta
manera, es decir, creo que el futuro de la explotación artística y
cultural de la red como espacio, como sistema para producir, estará
totalmente condicionado en su afán por alcanzar una plena madurez
conceptual y de usabilidad en la aportación de las posibles influencias
culturales bárbaras (no occidentales-anglosajonas).
Tú comentas que existe una tara cultural dentro de la
estructura del pensamiento occidental que limitaría la explotación, la
imaginación y la comprensión de los espacios ubicuos. Dado este contexto
me gustaría que habláramos acerca del artista.
¿Cuál crees
tú que es el estatus del artista en la actualidad y cuál es su
función?
Bueno, la verdad es que me parece una pregunta clave,
porque yo creo que podemos aventurarnos a hacer una definición sobre
cómo debe ser y qué se supone que debe ser el arte en la actualidad,
pero yo creo que su respuesta pasaría por definir, previamente, cual es
el papel del artista hoy. Así, a mi me parece que es una pregunta muy
pertinente y que es fundamental poder responder a ella. Yo, por resumir,
diría que el artista hoy deja de ser el genio romántico heredado de la
tradición del XIX y que acaba en Picasso para convertirse en un ser útil
a la sociedad, en una especie de heredero de la transmisión del concepto
creador del Renacimiento. Es decir, hoy el artista necesita trabajar
interdisciplinarmente, grupalmente, el arte hoy no es un trabajo de
inspiración genial en solitario, sino que es un trabajo de esfuerzo
colectivo por resolver problemas concretos, entre otras cosas, porque
después de haber desarrollado una cultura ya muy madura (me estoy
refiriendo claro está, a la cultura que viene del siglo XIV, y ha
llegado a un exquisitez casi manierista con las vanguardias del XX),
volvemos a pensar que el mundo no es lo que era, que no nos reconocemos
en la imagen del espejo en el que nos estamos mirando y que los
paradigmas científicos heredados de la ilustración se desmantelan, y
somos capaces de desdecir los principios de Newton y otros científicos
geniales de los últimos tres siglos. Si todos esto es así, volvemos a
tener la necesidad de reformular el mundo, volvemos a tener la necesidad
de repensarnos, volvemos a tener la necesidad de construir un sistema,
no sólo un sistema estructural, sino un sistema metafórico, que explique
-de la única manera que el hombre lo entiende-, dentro de los que
podríamos considerar un auténtico instinto básico de supervivencia, qué
es lo que está pasando a nuestro alrededor. Esta es la razón por la que
los científicos al mas alto nivel se hacen tan creativos, y es la razón
por la que las grandes multinacionales llaman a las puertas de los
grandes estudios creativos, de los creadores contemporáneos (es decir,
de aquellos que usan nuevas tecnologías), y que se sienten seres útiles,
y por lo tanto volvemos a replantearnos que, como artistas, somos seres
que debemos educarnos técnicamente, que debemos estar preparados
conceptualmente y fundamentalmente nos sentimos artistas porque tenemos
la necesidad absoluta de pensar cómo es lo que nos rodea y de sentir que
no estamos de acuerdo con la herencia general, es decir, el imaginario,
el interfaz, la comunicación que hemos heredado de la sociedad
industrial y post-industrial. Yo creo que este es el dibujo del artista
contemporáneo que, evidentemente, pertenece a esta cultura emergente,
pero que se va encontrar junto a otro artista, otro prototipo de artista
que va a convivir con él, que va a ser igualmente contemporáneo, pero
que, sin embrago, pertenecer a la vieja cultura que languidece y que
todavía mantiene los últimos coletazos de poder pensar: Soy honesto como
artista por que sigo siendo un artista romántico, genial. Pero yo no
estoy interesado en este artista contemporáneo, estoy interesado en el
otro artista contemporáneo que es el moderno para mi, aquel que intenta
redefinir la cultura siendo participe de la cultura emergente. Este es
el retrato de artista que a mi me gusta describir y con el que me siento
plenamente identificado –aunque tal vez, desgraciadamente,
educacionalmente muy alejado.
Alrededor de
las nuevas tecnologías siguen existiendo problemáticas tales como si el
arte digital es Arte. En el arte electrónico creo que existe un
distanciamiento del paradigma del arte que es previo a la era digital.
¿Se debería ampliar entonces el concepto de arte o reconocer que ya el
artista no tiende a buscar el Arte? Por lo que has comentado antes, este
nuevo artista es básicamente quién crea plataformas, no trabaja en
abstraído solitario, sino que está inmerso ¿Te parece un estancamiento
plantearse el tema del Arte en la red?